Por qué se rompe la ética de trabajo protestante

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“Nunca en toda mi vida me he dado cuenta de que puedes convencer a alguien que no quiere trabajar duro para que trabaje duro." — Steve Jobs 1

No hay nada malo con el trabajo duro. Pero solo hasta cierto punto.

La ética de trabajo protestante, la filosofía de trabajo de que aquellos que trabajan duro, son disciplinados y frugales, van al cielo, nos ha servido bastante bien hasta este punto. La frase se acuñó a principios del siglo XX y nos ha impulsado a través de la revolución industrial, donde cuanto más trabajábamos en la línea de montaje, más productivos nos volvíamos. Para muchos, la ética de trabajo protestante implicaba trabajar sin descanso y saltarse los descansos para almorzar para hacer más. Desafortunadamente, hoy la idea ya no funciona. La naturaleza de nuestro trabajo ha cambiado bastante desde principios del siglo XX.

Si estás leyendo esta publicación, lo más probable es que ya no trabajes con tu cuerpo, sino con tu cerebro. Este cambio lo ha cambiado todo.

Por ejemplo, si retrocediera 50 o 75 años hasta cuando la ética de trabajo protestante estaba en plena vigencia, verá que nuestro trabajo es muy diferente. Solíamos:

  • Realice trabajos sencillos y repetitivos. Hoy, sin embargo, nuestro trabajo requiere más elevación mental que nunca.
  • Trabaja más duro y más rápido para hacer más. En una fábrica, trabajar más duro y más rápido producía más artilugios. Ahora bien, si tenemos más trabajo que hacer que tiempo para hacerlo, este es el enfoque equivocado. Las personas más productivas no trabajan más rápido y frenéticamente, son las que trabajan más deliberadamente y con más intención.
  • No importa nuestra energía. Cuánta energía teníamos no importaba tanto, porque nuestro trabajo no requería tanta. Podríamos tomar varios tragos por la noche, aparecer al día siguiente y seguir siendo productivos. Hoy en día, la energía es el combustible que nuestros cerebros queman a lo largo del día para hacer las cosas, y si no nos tomamos el tiempo para recargar y cultivar la cantidad de energía que tenemos, nuestra productividad se arruinará.
  • No importa nuestro enfoque. Nuestro enfoque no solía importar tanto. Sin embargo, con el trabajo del conocimiento, nuestras tareas laborales se benefician de todo el enfoque que posiblemente podamos brindarles, y los hábitos como la multitarea pueden descarrilar seriamente la productividad.
  • Poseer nuestra atención. Después de la revolución industrial, nuestro trabajo poseía nuestra atención de 9 a 5, pero una vez que llegábamos a casa, nuestra atención era nuestra. No tuvimos una avalancha de interrupciones y notificaciones que interrumpieron nuestro enfoque, así como nuestra productividad, durante todo el día.

Debo reiterar lo que dije en la parte superior de la publicación: esto no es para descartar el valor del trabajo duro. No hay forma de evitarlo: trabajar duro, además de trabajar inteligentemente, es esencial para ser más productivo.

Pero al mismo tiempo, es posible llevar las cosas demasiado lejos. Cuando se salta el almuerzo a favor de dedicar una hora extra de trabajo, no le da tiempo a su cerebro, ni a la glucosa, que quema como energía, para recargarse. Lo mismo ocurre con las tácticas simples de productividad, como dormir lo suficiente, hacer ejercicio y comer adecuadamente. Todo esto le dará más energía, lo que le permitirá hacer más cosas. Del mismo modo, su cerebro tiene una cantidad limitada de energía fisiológica, lo que hace que tomar descansos, incluidos los descansos de la tecnología, sea crucial para que pueda recargarse.

Las personas más productivas no solo trabajan duro, sino que también cultivan la energía y el enfoque que tienen.

Las placas tectónicas que subyacen en nuestro mundo laboral han cambiado drásticamente: en lugar de hacer un trabajo simple con nuestros cuerpos, hoy hacemos un trabajo complejo con nuestras mentes.

Este cambio lo ha cambiado todo, incluido el enfoque más productivo de nuestro trabajo. Hoy en día, la productividad no se trata de hacer más, más rápido, se trata de hacer las cosas correctas, deliberada e intencionalmente. Cuanta más energía y enfoque podamos aportar a nuestro trabajo, mejor.

Fuente de grabación: alifeofproductivity.com

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